Declaración de la Independencia


El 9 de julio de 1816 se declaró en Tucumàn la independencia de las Provincias Unidas del Sur.

En 1815, durante el gobierno de Àlvares Thomas, director supremo, se convoca a un Congreso Constituyente que se realizaría en Tucumàn para salir de Buenos Aires. Todas las provincias participarían y enviarían un representante, por lo general abogado o sacerdote, cada 15.000 habitantes, consiguiendo Buenos Aires siete congresales.

El 24 de marzo de 1816 comienza a sesionar este Congreso. Su objetivo era declarar la independencia total de España, cosa que no había conseguido el anterior Congreso, conocido como Asamblea del Año XIII.

La situación era complicada. Económicamente, el conjunto de provincias de nuestro joven país, estaba afectada por los intercambios comerciales especialmente con Gran Bretaña ya que la importación de manufacturas muchas veces con materia prima local, nuestra, perjudicaba el mercado interno y las economías regionales. Buenos Aires por su parte no se veía tan afectada dado que el comercio exterior abría puertas al mercado de sus materias primas, en su mayoría de origen agropecuario.

Por otra parte, Fernando VII, que estaba cautivo de Napoleón recuperò su libertad en 1814 tras el Tratado de Valencay, de un año antes. Volvió al trono español, restauro el absolutismo suspendido tras la Constitución de Càdiz de 1812, la cual derogó, y se propuso recuperar las colonias perdidas.

 Y en 1810, se había prometido una falsa fidelidad a la corona, que ademas se basaba en un gobierno provisorio en ausencia del rey. Con Fernando en el trono, se desmoronaba la farsa y con ella el sueño revolucionario de Mayo. Entonces, quedaban dos opciones: o someterse nuevamente a España o declarar la independencia. Se opto por la segunda.

Fue entonces que el Congreso iniciado en marzo, el 9 de Julio de 1816, con veintinueve congresales bajo la presidencia de Francisco Laprida y en una casa de Tucumàn, propiedad de Doña Francisca Bazàn, se declaró la Independencia. En el acta firmada, se declaraba la independencia total del rey Fernando VII y de la metrópoli. Pero el 19 de julio, diez días después, el congresal Pedro Medrano modificó el acta ampliando la libertad a toda dominación extranjera.

Fue entonces que la independencia fue declarada, de forma definitiva. Pero el después no fue color de rosas. La independencia se había logrado en lo político. En lo económico, Gran Bretaña, que mordía los talones de esta parte del Rìo de la Plata desde las invasiones, empezó a perjudicarla comercialmente, como se expresa en párrafos anteriores. Compraba y vendía. Como ya se dijo, traía manufacturas inglesas que perjudicaban a las locales y compraba grasa, cuero, carne y demás productos que venían de Buenos Aires, estableciendo así una relación de dependencia económica. España nos había dejado en una situación económica delicada ya que no había impulsado la industria y había puesto trabas comerciales tras su monopolio. Y por esto, no quedo otra que acceder a esa dependencia.

Organizarse políticamente tampoco fue algo fácil. Eran tiempos de la restauración de las monarquías constitucionales europeas por lo que algunos, como Belgrano o San Martín veían en la monarquía una posible organización del país. Otros pensaban un futuro de República con un sistema representativo. Los debates con la federalizacion o el centralismo también estuvieron presentes, recordemos que por entonces gobernaba el Directorio de Pueyrredón, con centro en Buenos Aires.

Por otro lado, la cosa no fue fácil en lo interior. Había que redactar una constitución. Finalmente esto se hizo, 1819. Pero desato un fuerte conflicto, ya que tuvo un corte centralista y otorgó todo el poder a Buenos Aires. Esto generó descontento en el interior. Como consecuencia, se desmoronó el Congreso de aquel 1816 y se disolvió el gobierno central del directorio. Se desató así un largo periodo de guerras civiles entre los bandos de una de las grietas mas famosas de la historia argentina, los unitarios y federales. En pocas palabras, los que centralizaban el poder en Buenos Aires y los que lo expandían al interior, respectivamente.

La independencia estuvo marcada por la sombra de las guerras de la Independencia que van de 1810 a 1825. Los realistas, partidarios de la corona, se aparecían desde el norte con el fin de conquistar Buenos Aires. Numerosas batallas en las que pelearon San Martín, Belgrano Guemes, se enmarcan en este periodo.Al mismo tiempo, muchas mujeres, invisibilizadas, fueron parte de esta guerra por la libertad: Juana Azurduy, Machaca Guemes, Marìa Remedios del Valle, y muchas mas.

Y tras declararse la independencia, la guerra siguió, no menos hostil, fronteras adentro. Por que el camino a la conformación nacional fue sinuoso. Aunque también fue fructífero.



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