José de San Martín


Josè Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyù, Corrientes, Virreinato del Rìo de la Plata, el 25 de Febrero de 1778.

A los seis años se trasladó junto a su familia A España. A los doce años ingresò al Ejercito de Murcia y combatió contra la invasión napoleónica, entre otras cosas.

En 1812, con el grado de teniente coronel volvió a Buenos Aires, consciente de la opresión que España, su antigua tierra, estaba ejerciendo contra la América del Sur.

Tras el arribo fundó y comandó el Regimiento de Granaderos a caballo, tuviendo su bautismo de fuego en la Batalla de San Lorenzo. Luego comando el Ejercito del Norte, en reemplazo de Belgrano, con el objetivo siempre de frenar el ataque realista a las Provincias Unidas del Rìo de la Plata.

Al mando del Ejercito del Norte comprendió que se estaba llevando a cabo una estrategia, impulsada por Belgrano, que no estaba dando fruto, basada en penetrar el Alto Perú por tierra y llegar a Lima para hacer la revolución peruana contra el virrey Abascal como se había hecho acá con Cisneros en 1810. San Martín entendió que para evitar mas desastres como Huaqui, Vilcapugio y Ayohuma había que abandonar el hostil frente altopuano. Entonces, propuso una estrategia increíble, conocida como estrategia continental. Consistía en llegar a Chile cruzando los Andes, y desde allí llegar a Lima por el Pacifico, sin pasar por el Alto Perú.

En 1814 pidió la gobernación de Cuyo, la cual le fue concedida. Desde ahí, organizo todo su plan libertador, desde lo político, militar y financiero. Organizo un nuevo ejercito, el de los Andes, con gente libre, mestizos, indios y esclavos en sus filas. Procuro entrenarlo, capacitarlo y equiparlo adecuadamente. Consiguió el apoyo de la población local de Cuyo y de la Logia Lautaro, lo que aprovechò para emprender su campaña.

En 1816 se entrevisto con el Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredòn. Le planteo su plan y el director le aseguro toda la ayuda disponible. Con esa ayuda asegurada, proveniente de Buenos Aires, que no era poca cosa, inició la campaña.

En enero de 1817 emprendió viaje desde Mendoza hasta Chile, realizando la hazaña que cambio la historia , el cruce de los Andes. Cruzo esta peligrosa cadena montañosa ayudado con mulas, perros y caballos. El cruce no era un empresa fácil debido a la inestabilidad montañosa. San Martín cruzó el camino principal con las facciones más importantes de su ejército,  y las menores las mandó por otros senderos, para frenar contra todo ataque realista, asegurándose antes dar falsa información a los indios que controlaban la frontera.

En febrero de 1817 llego a Chile. Se enfrento con tropas realistas provenientes de Lima, mandadas por su virrey, en la batalla de Chacabuco y las venció cómodamente. Luego fue derrotado en Cancha Rayada y venció nuevamente en la batalla de Maipù. Tras esto, declarò la independencia de Chile, en 1818, y estableció allí un gobierno amigo con Bernardo O`Higgins a la cabeza, como director.

En 1819, el gobierno central de Buenos Aires, a cargo del director Jose Rondeau, le pidió ayuda a San Martín, lo mismo que a Belgrano, para combatir con sus ejércitos en defensa de Buenos Aires, contra las fuerzas de los caudillos federales del interior. San Martín, que siempre había dicho que no desenvainaría nunca la espada contra un compatriota, no acudió a la ayuda, lo que significo una grave desobediencia y trajo como consecuencia una tensa relación con Buenos Aires, que fue humillado en la Batalla de Cepeda

San Martín, tras no acudir a la guerra intestina, se fue a Chile y emprendió desde allí su viaje a Lima, con el objetivo de liberar Perú. Viajo con muchos hombres y buques, aunque se sintió esta vez la falta de ayuda financiera de Buenos Aires. Llegó a Lima usando una estrategia de desembarcos seguidos que confundieron a los realistas. A diferencia de un soldado suyo, el ingles Lord Cochrane que quería ir por las armas cuanto se puada y tomar el Puerto del Callao, San Martín quería hacer en Lima una guerra revolucionaria o guerra de opinión, basada en despertar en los peruanos la conciencia de pueblo oprimido y generar en ellos el deseo de ser independientes, aunque de todas formas tuvo numerosos enfrentamientos con realistas , sorteados favorablemente gracias a su gran táctica y estrategia militar, basada en la cuña envolvente, famosa estrategia ofensiva de combate usad por Napoleón.

El 28 de Julio de 1821 declaro la independencia de Perú y estableció un protectorado con el a la cabeza y con Bernardo de Monteagudo como principal ministro. Como protector del Perú tomò medidas en favor de los indios y criollos pero muy anti españoles, a los cuales confisco tierras y bienes, lo que genero cierta inestabilidad en su gobierno.

Entendiendo que había perdido influencia porque había tocado intereses de españoles peninsulares, que había perdido popularidad tras no atacar las tropas realistas de Canterac en el Callao, que Lima no era todo el interior peruano, que había una gran fragilidad económica por que los liberales peruanos le habían soltado la mano, encontrándose en un punto muerto por la crisis política y la inacción militar, San Martín se entrevistò con el otro libertador de América, el venezolano Simón Bolívar, en julio de 1822. Le planteo la necesidad de unir sus tropas contra los realistas, poniéndose San Martín bajo su mando, la anexaciòn de Guayaquil a Perú y la instalación de una monarquía constitucional europea en Perú. La reunión fracasò y terminò oponiendo a los libertadores.  Entonces, San Martín, contentándose con dejar la cauda independentista de Perú a las tropas de Bolívar, que estaban en mejores condiciones que las suyas, dejo Perú. 

Tras hacer escala en Chile y Cuyo, intento volver a Buenos Aires, pero la desobediencia de 1819 iba a traerle juicio y castigo, por lo que se exilio en Francia hasta su muerte, el 17 de Agosto de 1850.

Sus restos fueron traídos a la Argentina en 1880 en la presidencia de Nicolàs Avellaneda y descansan en la Catedral Metropolitana. Su sable, donado a Juan Manuel de Rosas en reconocimiento a su política externa y defensa de la soberanía nacional, fue robado en 1965 y recuperado en 1015 en la presidencia de Cristina Fernandez. Actualmente se encuentra en un espacio distinguido de la sala de los sables del Museo Histórico Nacional, en la ciudad de Buenos Aires.




Para homenajear a San Martín, dejamos la proclama que realiza a sus tropas antes de la Batalla de Chacabuco, desarrollada en suelo chileno en 1817. Allí resume el objetivo de su gesta libertadora.


Proclama de José de San Martín al Ejército de los Andes

“¡Soldados! Todos y cada uno de ustedes conocen el esfuerzo y las dificultades

por las que hemos pasado. Llegar hasta aquí es bastante, pero nunca es

suficiente. El enemigo espera, y espera bien armado, señores. Son la esperanza

de la América, cada uno de ustedes lleva consigo lo más importante, ¡la libertad!

Trescientos años de masacre y de barbarie tiñen nuestra tierra de sangre, pero

hemos venido a decir ¡basta!, ¡se acabó! Soldados, se me llena el corazón al ver

a tantos guerreros dispuestos, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos

recordarán este momento con orgullo, porque les dejaremos una tierra digna de

ser vivida. Donde puedan sembrar, crecer y prosperar, libres de toda cadena,

donde cada hombre pueda decidir su destino sin importar su color, su linaje, su

procedencia, ni qué carajo. Porque todos somos iguales ante el Supremo, así

como somos iguales ante la muerte, porque cualquier hijo de mujer merece ser

libre de una vez y para siempre. ¡Seamos libres, que lo demás no importa nada!

¡Viva la patria!”


José de San Martín

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