Descubrimiento de América: Viaje al antes, durante y después.
El descubrimiento de América, o más bien el momento en que Europa tomó conciencia de un continente desconocido al otro lado del océano, es uno de los temas más importantes, relevantes y discutibles de la historia universal. Así marcó un antes y un después en el desarrollo del mundo y trastornó la estructura política y económica de Europa que para entonces contaba con siglos de historia.
Para entender el descubrimiento de América, primero debemos retroceder unos años, hasta 1453. El 29 de mayo de ese año, los turcos otomanos tomaron la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio bizantino, la actual Estambul. El imperio se encontraba en malas condiciones políticas y económicas pero conquistarlo supuso un gran beneficio para los turcos por el control que ejercía sobre los estados musulmanes. Los turcos, cuando tomaron Constantinopla, bloquearon las rutas marítimas que unían comercialmente Europa y Asia para la seda, las especias y otros productos de este último continente tan importantes para Europa. De esta forma, pusieron en jaque a los europeos ya que les impedía el contacto comercial con Asia, y les obligaba a buscar rutas alternativas.
En este contexto de bloqueo, las potencias europeas iniciaron un proceso conocido como expansión ultramarina, en el que se propusieron encontrar la manera de conquistar el espacio oriental, de suma importancia para sus economías. Es aquí, en esta circunstancia, cuando el navegante genovés Cristóbal Colón partió en 1492 hacia las Indias. Colón hizo este viaje en tres carabelas, después de mucha preparación, con más de ochenta tripulantes y financiado por los reyes de Castilla y Aragón (España se convertiría en un reino unificado recién en 1502). La intención de Colón era llegar a las Indias Orientales para abastecer los importantes productos asiáticos que necesitaban. Colón pensó para esto una ruta de viaje para evitar el bloqueo turco basada en navegar a través del Atlántico en línea recta hacia el Oeste. Pero,
A partir de entonces, la historia del mundo comenzó a cambiar para siempre. El descubrimiento de América es el punto de partida de un complejo proceso de unión entre dos continentes que experimentará una serie de profundas transformaciones. El proceso comenzó con el descubrimiento y continuó con la exploración, la conquista y la colonización.
A la llegada de los españoles, el continente americano (el nombre América fue puesto por el cartógrafo Américo Vespucio), estaba poblado hacia mas de 20.000 años por los migrantes de Beringia. En 1492 estaba organizado social, política, cultural y económicamente. Esto nos demuestra que el descubrimiento es tal desde la óptica europea. Cuando Colón llega a América, es cierto que cree haber llegado a las Indias, pero es un mito que murió sin saber que había descubierto un continente, es decir, que había comprendido que no había llegado al destino planeado. Prueba de esto es que Colón, desde su llegada en 1492 realizó otros tres viajes hasta su muerte en 1508. Y en el marco de esos viajes, fue fundando ciudades y poniéndolas bajo control español aprovechando las riquezas que el territorio americano poseía y que significaban un gran beneficio para España. Por eso, el descubrimiento no quedó ahí sino que dio inicio a un proceso que profundizaría las relaciones.
España consideró la necesidad de aprovechar los recursos de América.
Europa en realidad entendió así el descubrimiento y vio a América como una
herramienta para paliar la crisis del siglo XIV, la de
Luego de muchos viajes de exploración post descubrimiento, para conocer la zona y su organización, comenzó el proceso de conquista. España empezó a apropiarse de los territorios americanos penetrando en los sistemas político, social, económico y cultural de los pueblos americanos alterando su estructura construida desde tiempos prehispánicos. En otras palabras, España decidió añadirse esos nuevos y ricos territorios americanos descubiertos en el siglo anterior con el fin de ampliar su extensión y propiedad y extraer beneficio económico en tiempo post crisis.
La conquista se dio en los imperios Maya, Azteca e Inca en las zonas actuales de centro América, México y Perú respectivamente. Sin entrar en detalle en cada caso, se puede decir que la conquista española de América, a la que luego se sumaran otos países europeos, se llevo adelante con un similar modus operandi. Se trabaron alianzas con pueblos enemigos y súbditos, se derrocó al soberano y la corte y se dio un ascenso español al trono local para pasar a controlar todo el sistema político en su conjunto. El proceso de conquista ha sido largo, no de un día para el otro, no libre de encarnizadas batallas ni de resistencias.
El choque cultural fue inmenso y al principio los americanos
no identificaron a los españoles como tal. De hecho, a su llegada creyeron que
eran dioses que regresaban a
A partir de la colonización, América paso a estar
administrada por el rey, el virrey, el Consejo de Indias,
La colonización estuvo marcada por un aprovechamiento de las colonias americanas que tenían un status jurídico de parte del reino español. América era la fuente principal de ingresos de la corona. Toda la actividad económica se insertaba en una red comercial entre colonia y metrópoli que beneficiaba en gran medida a España. No solo las colonias tributaban bajo impuestos y recursos minerales como el oro y la plata, según la zona, sino que también formaban parte de una red de compra y venta de materias primas y manufacturas con la metrópoli, quien detentaba el monopolio comercial respecto a las demás potencias europeas.
En ese proceso, las colonias americanas de España tuvieron un periodo en que como señala el historiador británico John Lynch, estuvieron en una “independencia in facto”. Esto es algo importante de señalar dado que desde la segunda mitad del siglo XVII hasta bien entrado el siglo XVIII mermó la presión española en las colonias producto de las malas productas de los reyes de las casas de Austria/Habsburgo, en el marco de la crisis del siglo XVII que golpeó fuertemente a España. En esos años, el reino se encontraba en una situación económica y política realmente grave. En ese contexto, como señala Lynch, las colonias gozaban de esa independencia in facto. Esto significa que, aunque no eran oficialmente independientes de España, al estar ésta ausente, se encontraban en una situación de menor control presión tributaria. Pero, esta situación comenzó a cambiar a partir del siglo XVIII y se agudizo en el reinado de Carlos III cuando se implementaron las reformas borbónicas. Estas fueron una serie de medidas orientadas a la recuperación del reino español. En el marco de estas reformas, se llevo adelante una “revolución en el gobierno”, basada en la implementación de una política de mayor control y presión fiscal colonial, entre otras cosas, dándose ahora un verdadero control imperial. Entonces, las colonias fueron nuevamente sometidas con fuerza a la metrópoli, que hallo en ellas un instrumento clava para su recuperación. Seguirán en esa situación hasta que, por diversos factores y de diferentes maneras, las colonias fueron logrando su total independencia en los primeros años del siglo XIX, rompiéndose así el pacto colonial.
Este artículo fue escrito con el propósito de conocer un poco más acerca de nuestra historia como pueblo latinoamericano y nuestra relación con España. Es necesario adentrarse en esta historia y salir del abordaje del descubrimiento de América como algo anecdótico. Para poder realizar un análisis profundo de la historia hay que conocerla. Como dije al principio, la propuesta de este artículo es pensar el descubrimiento pero desde lo que ocurrió antes, durante y después, ahí está lo interesante. Analizar esta relación entre América y España conlleva a múltiples y diversas conclusiones. Lo importante aquí es ofrecer una explicación de lo que realmente ocurrió. La historia nos enseña que lo que ocurrió en nuestro pasado debe verse de una manera completa y en dialogo con nuestro presente, no como algo lejano y aislado. Ver el descubrimiento cobra sentido cuando lo hacemos desde el análisis de nuestra historia y de la constitución como continente, desde todas las aristas. España penetró en la organización y la vida americana precolombina y anexo al territorio como colonia bajo su administración. Esa organización y vida indígena previa no era perfecta, ninguna lo es, pero también hay que verla por fuera de la óptica occidental, para que no se nos haga tan difícil entenderla.
Unos de los aspectos clave de este proceso que España inicio en este continente es la evangelización. Los españoles acercaron a estas tierras una riqueza cultural enorme. Es necesario separar las misiones cristianas encabezadas por ordenes religiosas que han transmitido la fe católica a las poblaciones indígenas de aquellos conquistadores que buscaron imponer creencias occidentales mediante la aculturación y asimilación cultural hispanista. Son cosas distintas. Muchos indígenas americanos comenzaron a acercarse a la religión católica, incluso fueron bautizados, en genuinos procesos de conversión.
Quienes han cumplido un rol clave en este proceso de evangelización han sido los jesuitas, aunque no los únicos. Esta congregación trabajo arduamente en la evangelización y educación de las poblaciones indígenas. Tras ser expulsados de los dominios hispanoamericanos en 1767, en el marco de las mencionadas reformas borbónicas, muchos indígenas se levantaron en revueltas en repudio a esa medida.
En definitiva, entender el vínculo entre España y América no es fácil. Pero, la tarea se nos hace más fácil cuando conocemos la historia y la analizamos. Han sido muchos años de complejos procesos que unen continentes que hasta 1492 no se conocían entre sí. Por lo tanto, abordar este tema implica ahondar en ese contexto y en esas circunstancias sociohistóricas. Y también, como decía al principio, hay que resignificar el descubrimiento desde el estudio del proceso en su conjunto, es decir de lo que sigue a ese descubrimiento, conocer, comprender y valorar.

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