Pensar a Sarmiento. Redescubriendo al Padre del Aula
La historia nos enseña que no existen líderes políticos, movimientos o personajes históricos que sean perfectos, libres de errores, acciones discutibles, pensamientos o ideas incuestionables. De este modo, la historia nos invita a no alabar a los grandes hombres, a quitarles bronce a los valientes, pero tampoco a juzgar de entrada o con ideas preconcebidas, sino a analizar, explicar y comprender. Así, al dirigirnos a hombres y mujeres protagonistas de nuestra historia, que han actuado de determinada manera en contextos sociales, políticos y económicos específicos y particulares, tendremos una visión más rica y completa de nuestro pasado en pos de la construcción de nuestro presente. .
Cuando hablamos de Domingo Sarmiento no podemos escapar a
este ejercicio intelectual. Sarmiento es uno de esos personajes históricos que
genera polémica, contradicción, que despierta amores y odios, como muchos en
nuestra histórica argentina. Sarmiento nació en San Juan en 1811. Aprendió a
leer y a escribir a los cuatro años gracias a algunos familiares y luego recibió educación escolarizada en una de las Escuelas
de
Ahora bien, por qué llamamos a Sarmiento Padre del Aula, como versa el himno compuesto en su homenaje. Sarmiento tuvo una idea de progreso y desarrollo para el país y busco alcanzar este objetivo a partir de la educación y la importación de modelos sociales, políticos y educativos de Europa y los Estados Unidos a los que conoció en sus viajes como funcionario del gobierno de Chile, país en el que se exilió tras la victoria federal del caudillo Facundo Quiroga, y a los que concibió como superiores al nuestro. Sobre este punto, en relación a la forma de alcanzar el desarrollo, inspirado por el exterior, radica gran parte de lo que hace de Sarmiento un personaje polémico, que invita a la discusión, la reflexión y el debate.
Sarmiento concibió que el progreso y la civilización vendrían
de afuera, entrarían por el Río de
Pararse ante la historia de Sarmiento conlleva estas preguntas, siempre partiendo de lo que planteè en el primer párrafo. ¿El odio de Sarmiento es la excusa para sacarlo del lugar de prócer o nos invita a conocerlo y resignificarlo a partir de sus ideas y acciones, en función de su contexto, y a partir de ahí abordarlo íntegramente, con lo bueno y lo malo, haciendo un balance de su persona y de su obra? No es lo mismo. Sarmiento es un hombre de su tiempo, de su época, y en consecuencia, le tocó transitar la configuración de una argentina todavía incipiente, dando sus primeros pasos.
Sarmiento vio de cerca el armado de
Sarmiento presidió nuestro país desde 1868 hasta 1874 en el marco de la segunda Presidencia Fundacional, luego de Mitre y antes de Avellaneda. Su gobierno estuvo marcado por sus ideales y concepciones políticas, no escapo a sus convicciones a la hora de gobernar el país. Es justo destacar que en su gobierno se crearon escuelas, hospitales, se fortalecieron las comunicaciones, se estimularon actividades económicas como el comercio y la agricultura. Así mismo, como ya dije, la presidencia de Sarmiento estuvo atravesada por el desprecio a lo que el consideraba la causa del atraso del país., las clases populares, lo que para él era obstáculo de desarrollo. Sarmiento gobernó con este pensamiento y actuó en consecuencia. Su gobierno también estuvo influenciado por los Estados Unidos, quien permaneció en la sombra de su gestión y lo llevo a considerar negociaciones de cesiones de nuestro territorio al extranjero
Durante su presidencia, Sarmiento participo en
Como podemos ver, toda la vida política de Sarmiento estuvo
marcada por ese sentimiento contra las poblaciones gauchas, originarias,
marginales. Pensaba que con ellas el desarrollo al que aspiraba, al que deseaba
llevar a
Sarmiento está lleno de contradicciones. Es innegable su
aporte a la educación, no solo creando escuelas para garantizarla sino como
impulsor de una de las leyes educativas mas importantes de nuestra historia,
¿Podemos hoy elevar a alguien que piensa como Sarmiento? ¿Sarmiento entonces fue perjudicial para nuestra Patria? ¿Qué le debemos a Sarmiento? Nobleza obliga reconocer que fue uno de los constructores de nuestro sistema educativo actual, por supuesto en transformación a través del tiempo, especialmente en sus ideas, objetivos, y concepciones de sus sujetos.
Este artículo pretende ver a Sarmiento a partir de su integridad, de sus aristas, no desde un solo lugar. Pensar a Sarmiento, volver a él, es ir al hombre, al periodista, al militar, al político. Sarmiento es el constructor de futuro a partir de la educación, el creador de escuelas, el mentor de la ley educativa mas importante. Sarmiento es el unitario y perseguidor de las montoneras de caudillos como Felipe Varela y el Chacho Peñaloza, a quienes derroto como gobernador de San Juan. Sarmiento es el hombre del progreso y el desarrollo y el que hizo política despreciando a las comunidades originarias y sectores populares de nuestro país, y gobernando de la mano de los Estados Unidos. Sarmiento es quien pensó hacer crecer a nuestro país pero de una manera cuestionable. Sarmiento es todo eso. No es una cosa o la otra. Pararse frente a él no debe limitarse a la gloria o la condena. En definitiva, Sarmiento nos enseña, al igual que gran parte de nuestra historia argentina del siglo XX, que la forma de hacer política en su conjunto afortunadamente han cambiado. Hoy, aunque en permanente evolución, vemos que como sociedad nos manejamos de otra manera que en aquella sociedad del siglo XIX. Por eso, pensar a Sarmiento debe llevarnos a su gran labor en materia educativa y sus lugares más oscuros. Analizar a Sarmiento es entrar en su pensamiento y en su contexto para comprender su acción y su proyecto. Y ese análisis, digno de un personaje histórico de su magnitud nos lleva a preguntarnos: ¿Gloria, honor y gratitud al gran Sarmiento? La respuesta la dejo en ustedes.

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