Sin novedad en el frente, la película que se adentra en el horror de la Primera Guerra Mundial


La película alemana dirigida por Edward Berger que nos ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera es una interesante obra sobre la Primera Guerra Mundial. Muestra el horror que se vivió en aquel conflicto contraponiendo la situación de los actores involucrados y dejando en evidencia la violencia que conllevó y lo que significó en sus protagonistas encabezar este hecho bélico clave del siglo XX, en sus primeros años. Lejos de un análisis cinematográfico, veremos un poco, porque el tema da para mucho, de lo ocurrido en la guerra, a partir de lo que cuenta el film, y pensando en el impacto que este hecho tuvo en nuestro país. Desde ya invitamos a quines no han visto la película a que lo hagan, se encuentra disponible en la plataforma Netflix. Como veremos a continuación, ofrece una riqueza histórica importante y necesaria.

La guerra comenzó en 1914 y culminó en 1918. Aunque se suele pensar que el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del Imperio Austrohúngaro, en manos de un nacionalista serbio desato la guerra, en realidad esa fue la gota que rebalso el vaso. La historia le escapa a los determinismos, y en este caso, entiende que hay una serie de causas que conducen al conflicto, aunque se considera la gravedad y la importancia del atentado. La competencia por el poder de parte de los grandes imperios que controlaban Europa, el avance del imperialismo, el auge del nacionalismo, las disputas políticas y territoriales en el continente, las alianzas y la cuestión de las colonias de los imperios fuera del continente son algunas de las cusas de la guerra, articuladas entre si, que puso en disputa a los grandes imperios de entonces y detonó la bomba de una estructura europea que termino trayendo problemas. La guerra enfrentó al bloque de la Entente, conformado por Gran Bretaña, Francia, Serbia y la Rusa Imperial, a los que sumaron luego Estados Unidos y el Imperio Otomano, entre otros, contra el bloque de las potencias centrales, conformado por Alemania, Italia y el Imperio Austrohúngaro.

La película en cuestión se concentra en los últimos años de guerra. A partir del libro de E.M. Remarque narra la vida de un joven alemán, Paul Bäumer, quien se alista junto a algunos amigos para combatir por su país en el Frente Ocicidental contra los franceses, impulsados por un fuerte nacionalismo. La historia de este personaje no es real, pero si el contexto, porque a partir del joven, Remarque cuenta su propia experiencia en combate. A partir de ahí, relata con mucha exactitud los horrores cometidos en la guerra. Muestra como los jóvenes soldados poco a poco van perdiendo el entusiasmo y van comprendiendo que se encuentran atrapados en un infierno sin salida, rodeados, del fuego, la muerte, la sangre y la destrucción, envueltos en una maldad despiadada. De este modo, la película interpela acerca de lo que es la guerra, ofreciendo un mensaje antibélico, tan importante en este tiempo.

La película pone de manifiesto lo que la guerra logra en la gente y en los soldados, tomando a la vida como algo insignificante y a la muerte como la mas eficaz herramienta para resolver los conflictos y conquistar los intereses. La guerra deshumaniza, mata, destruye. Todo ese horror lo refleja la cinta, dejando en claro la maldad, la violencia y la destrucción de la oral y la juventud de los combatientes, muchos de ellos muertos en el campo de batalla. Se muestran aquí combates cuerpo a cuerpo y enfrentamientos en las trincheras. Una de las escenas mas fuertes muestra a un tanque francés arrollando literalmente a los jóvenes soldados alemanes. Creo yo que es necesario mostrar esto, más allá de la crudeza de alunas imágenes, para poder tomar dimensión histórica de lo que ha sido la guerra, porque en definitiva la Historia sirve para esto: nos ayuda a adentrarnos en el hecho histórico para analizarlo, comprenderlo y explicarlo, no para saber solo fechas y nombres. La película, sin dudas, invita a esto, te deja reflexionando. Quizás a veces se vio a esta guerra como algo no tan grave, ya que siempre se dio más énfasis en el cine a la Segunda Guerra Mundial, y se creo en la cultura popular una idea más aterradora acerca de este conflicto que de su precedente. Esta película viene a ayudarnos a dejar atrás esta idea.

La película pone en imagen lo que todas las guerras tienen como denominador común. Por un lado, lo absurdo de toda guerra, la muerte como medio para resolver las disputas de todo tipo, despreciando la vida en pos de conseguir los intereses que están en juego desde todos los sectores beligerantes. Por otro lado, la guerra, con todo su horror, como instrumento político, es ejecutada por los soldados, quienes se llevan la peor parte, pero los jerarcas, responsables intelectuales y políticos, no se manchan con sangre. La película muestra a dos militares alemanes de alto rango disfrutar deliciosos banquetes en la residencia en Francia, incluso arrojando grandes presas de pavo al perro, mientras los soldados comían hediondas sopas o animales robados, en espacios sucios llenos de ratas. Esa contraposición, plasmada en el filme, nos dice mucho al respecto del tema que abordamos.

Al mismo tiempo que narra la guerra desde el campo de batalla, con todo lo mencionado, la película relata la firma del Armisticio de Compiègne. Este fue un acontecimiento clave de esta guerra y, a mi criterio, esta perfectamente retratado en la película. Con actuaciones excelentes y parecidos impresionantes, se muestran las negociaciones entre Matthias Erzberger, jefe de la delegación alemana, y el mariscal francés Ferdinand Foch, en un vagón de tren en los bosques de Compiegne, en Francia, que llevó a la firma del armisticio, el 18 de noviembre de 1918, marcando el inicio del fin de la guerra. El armisticio, por supuesto, cesaba las hostilidades francesas pero imponía ciertas concesiones al Imperio Alemán, por lo que algunos sectores se opusieron desde el principio. Los alemanes comprendieron que la guerra esta pérdida y el avance del enemigo era inminente. Perder nunca había sido una opción, pero continuar el combate no tenia sentido. Alemania estaba en inferioridad de condiciones, las bajas no paraban, y el Káiser Guillermo II acaba de renunciar. Toda esta situación llevo a loa alemanes a rendirse ante Francia. La película termina mostrando lo que ocurre tras la firma de este armisticio, que no cuento para no spoilear nada, pero es tremendo.

La guerra terminó definitivamente en 1920 con la firma del Tratado de Versalles, que en resumen, condenó a Alemania por la derrota en la guerra, con resoluciones como obligar a Alemania a aceptar la responsabilidad total de la guerra, la confiscación de armamento alemán al bando aliado y la prohibición de su fabricación, la reducción del ejército, entre otras. Esto no contentó a muchos y echo las raíces de la Segunda Guerra y de la ideología Nazi, que considero el Tratado como una postración de Alemania frente al enemigo. La guerra dejo millones de muertos y heridos, destrucciones, y modifico sustancialmente la configuración política, territorial y económica de Europa, al tiempo que produjo la caída de loas cuatro imperios más poderosos del mundo, el Alemán, el Otomano, el Ruso y el Austrohúngaro.

Mientras tanto, en nuestro país, el gobierno del radical H. Yrigoyen mantuvo la neutralidad a toda costa, aunque fue presionado por Estados Unidos pata tomar partido contra Alemania pero el gobierno se opuso fervientemente, obteniendo rechazo de varios sectores. Argentina, para esa época, se estaba terminando de recuperar de una profunda crisis de 1990, y la guerra le trajo serias consecuencias económicas, al tratarse el nuestro de un país dependiente comercialmente de las potencias enfrentadas.

Al salir el oro que el país tenia en reserva dada la crisis financiera a nivel mundial, la lógica reducción de la inversión extranjera y la caída de las exportaciones importantes, entre otras cosas se profundizo esa crisis que se traía de arrastre, en una Argentina marcada por la penetración del capital extranjero, principalmente a partir de 1880, con consecuencias no tan positivas como se piensa, y con un modelo agroexportador golpeado que derriba el mito de la “Argentina potencia” de fines del siglo XIX.

En resumen, la primera guerra significo para el país un fuerte impacto en la economía local, traducido en inflación, desocupación, falta de productos, hambre, caída del PBI, endeudamiento, etc. Realmente se vive un simbolazo de este lado del Océano por un conflicto tan lejano geográficamente pero a la vez tan cercano. A esto hay que sumarla una situación social sumamente desfavorable atravesada por un gobierno tironeado entre los intereses de la oligárquica y los sectores medios, obviamente opuestos, y que agravaban la situación económica muy desfavorecida por la guerra. Lo único rescatable, por así decirlo, es que producto del conflicto bélico se cerraron muchas importaciones y eso dio pie al surgimiento de pequeñas industrias y actividades incluso de talleres domésticos como los dedicados a la fabricación de prendas de vestir, que luego terminan cayendo. Esta situación recién comienza a cambiar una vez terminada la guerra. Allí comienza entonces un lento proceso de recuperación para nuestro país y para Europa, que necesito de los países productores para recuperar su dañada sociedad y economía, lo que termino causando un efecto espejo en nuestra sociedad argentina.

 


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